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Cuando un piloto de combate se va al cielo

Las nubes, las aves, el viento y la lluvia le acompañan y le admiran mientras vuela y se pasea en el espacio interior; tal pareciera que el cielo fue hecho exclusivamente para él; al deslizarse por el aire rompiendo leyes naturales y ganándole la carrera al sonido, recuerda su vida, a sus seres amados...sonríe y también lo acompañan ese instante; confiando en su nave, en su mecánico y tocando los dedos de Dios, cruza el firmamento pensando ser eterno, eterno el instante que vuela como un ángel sin miedo y feliz.

Los pilotos nunca mueren, solo cambian de cielo y de hogar; su familia es la misma, sus amigos también, son amigos de lo bueno, de todo lo que esta cerca del bien, de lo que es eterno, del servicio, del amor. A su llegada, las estrellas y el sol lloran de alegría y de emoción...han recuperado a otro de sus miembros, otra parte de sí.

Sean estas palabras, dedicadas a todos mis amigos y compañeros Pilotos Aviadores nacionales, que en cumplimento de su trabajo y en defensa del país, entregaron sus vidas por proteger a las familias salvadoreñas. Recordémosles a ellos así como a otros héroes, este 16 de Enero de 2002, cuando se cumplieron 10 años de terminada la guerra.

Su alta cuota de sacrificio queda sellada y honrada esta misma fecha, con la partida al cielo del Comandante en turno de la Fuerza Aérea salvadoreña, Coronel de Aviación P. A. Milton Antonio Andrade Cabrera, excelente profesional, administrador digno de su cargo, padre amoroso, amigo fiel. El Creador de todo y de todos, escogió esta importante fecha para recibirlo en sus brazos, mientras hacia lo que más le gustaba: volar, de premio por su entrega quiere imponerle las Alas eternas, incluirlo en su ejercito celestial al mando de otros compañeros que le esperaban para hacerle honores. Todos ellos serán siempre un símbolo valioso y un ejemplo para aquellos que continuamos esforzándonos por hacer de nuestro El Salvador un mejor lugar para vivir, "Aun a costa de nuestra vida".

La Institución y su Familia, que al final son una misma, han hecho otro aporte importante al país, entregando a este soldado a la patria. Los grupos valiosos, grupos dignos; tiene buenos hombres que los dirigen, en eso radica su grandeza, sus espíritus son, desde el origen, imagen y semejanza de Dios: valientes, esforzados, mansos, fuertes, dignos, fieles...

Hasta luego Piloto Aviador, hasta luego Soldado amigo. Algún día volveremos a volar juntos, a cumplir nuevas misiones. Salúdame a las estrellas y diles que esperen por mi.

Capitan Carlos Mena

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